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El Bueno, el Malo y el Feo de la energía en 2025: ¿Por qué seguir atado a la red es un riesgo?

Me acabo de terminar el último sorbo de café y, de paso, las cientos de páginas del reporte anual de IRENA (International Renewable Energy Agency). Si no sabes qué es, imagínalo como el «Estado de la Unión» pero del mundo de la energía. Se llama Renewables Recap 2025 y, honestamente, leerlo ha sido como viajar en una montaña rusa.

Hay noticias que te hacen querer brindar con champán y otras que te hacen querer comprar una batería de respaldo mañana mismo.

Como aquí en AMPERIA nos dedicamos a traducir la complejidad técnica en soluciones que funcionen para tu empresa (y para tu vida), me he tomado la libertad de digerir todo ese bloque de datos. No te voy a aburrir con la jerga de ingenieros. Vamos a lo que afecta tu negocio, tu bolsillo y tu futuro.

Aquí te muestro lo que considero es la verdad desnuda sobre la transición energética este año.

Lo Bueno: Quemar dinero ya es opcional

Empecemos por la victoria. Durante décadas, el argumento contra las energías limpias era siempre el mismo: «Es que es muy caro ser ecológico».

Bueno, ese argumento acaba de morir oficialmente.

Según el reporte, el 91% de todos los proyectos de energía renovable que se conectaron este año son más baratos que la opción de combustibles fósiles más económica. Léelo otra vez.

Ya no es una cuestión de «salvar al planeta» (que también), es una cuestión de matemática básica. El costo de la energía solar ha caído tanto que la paridad de red es un hecho en casi toda Latinoamérica. Si hoy sigues pagando luz generada por gas o carbón, básicamente estás pagando un sobreprecio por tecnología obsoleta. Es como alquilar películas en VHS al precio de una suscripción de Netflix 4K.

La tecnología ganó. La economía ganó. Punto.

Lo Malo: Tenemos un Ferrari en un camino de tierra

Aquí es donde la cosa se pone tensa. Estamos instalando paneles solares a una velocidad récord (más de 580 Gigawatts este año, una locura). Pero tenemos un problema grave: la carretera se quedó chica.

La infraestructura de transmisión —los cables, los transformadores, la red pública— no está creciendo al mismo ritmo. Es el famoso «cuello de botella».

Imagínate que tienes el coche más rápido del mundo (tus paneles solares nuevos), pero estás atascado en un tráfico horrible porque la autopista (la red de CFE o tu proveedor local) no tiene suficientes carriles.

IRENA nos dice que no estamos ni cerca de cumplir la meta de 2030. Necesitaríamos crecer un 16% cada año, sin falta. Y la realidad es que los trámites para interconectarse a la red son cada vez más lentos.

¿La traducción para ti? Si dependes al 100% de la red pública para inyectar o recibir energía, estás a merced de su lentitud y sus fallas.

Lo Feo: Un mundo a dos velocidades

Esto duele leerlo. Aunque se invirtieron trillones de dólares en energía limpia, la gran mayoría se quedó en los países ricos y en China. El «Sur Global» (donde vivimos muchos de nosotros) está recibiendo las sobras.

¿Por qué? Porque el dinero es más caro aquí (intereses altos, riesgo país, ya te sabes la historia). Y para colmo, los gobiernos siguen subsidiando los combustibles fósiles. Es como intentar dejar de fumar mientras alguien te regala cajetillas de cigarros todos los días.

Esta desigualdad significa que no podemos esperar a que «el sistema» nos rescate mágicamente. La ayuda macroeconómica tardará en llegar.

Entonces, ¿qué hacemos? (La Estrategia AMPERIA)

Después de leer todo esto, la conclusión para mí es clara. El reporte grita una verdad incómoda: La tecnología está lista, pero la red centralizada no.

Aquí es donde entra el pensamiento lateral. Si la red es el problema (Lo Malo) y la generación solar es baratísima (Lo Bueno), la solución no es esperar a que arreglen la red.

La solución es la independencia.

En AMPERIA hemos dejado de ver esto solo como «instalar paneles». Ahora es un juego de ajedrez:

  1. Aprovecha lo barato: Genera tu propia energía. Con los costos actuales, es un crimen financiero no hacerlo.
  2. Bríncate el tráfico: Aquí es donde entran las baterías (BESS) y el almacenamiento inteligente. Si la red se satura o se cae, a ti no te importa. Tú tienes tu propia reserva. Te conviertes en una «isla» energética.
  3. No esperes: La brecha de inversión y los problemas de infraestructura van a durar años. Tu negocio no tiene ese tiempo.

El futuro es eléctrico, sí. Pero sobre todo, el futuro es de quien no depende de una infraestructura externa limitada y rezagada, para seguir operando.

¿Te interesa dejar de depender de “la suerte” y empezar a depender de la ingeniería? Hablemos.

Escrito por: AMPERIA ADMIN

Especialista en Energía e Ingeniería en AMPERIA.